Una familia saludable como meta
Es condición necesaria antes de comenzar nuestro tema, el abordaje del sustento de cualquier familia, es decir, la persona.
Se define a una persona sana, como aquella que logra un equilibrio entre el buen funcionamiento de su cuerpo, de su psiquis y de su vinculación con los que le rodean, en un ambiente cuyo impacto antrópico permite el ajuste necesario para recomponerse, con alcance a los recursos suficientes para su desarrollo. Como vemos, no hablamos de ausencia de enfermedad en ningún momento, tampoco hablamos de recursos económicos, sino de la relación equilibrada entre todo aquello que nos acerca a que nuestro cuerpo no sea maltratado, que podamos acceder a los bienes necesarios para alcanzar metas que no atenten contra el ambiente, incluidos nuestros pares.
En una sociedad, donde habitualmente lo que prevalece como valor supremo es el exceso, en especial del consumo y de los accesos a los bienes materiales, los que sumados a lo largo de la historia representan la depredación equivalente a más de 3 planeta Tierra, demuestra no sólo la capacidad resiliente de nuestro planeta sino la inequidad de su distribución. Este hecho hace que cuando hablamos de distribución de la riqueza, encontremos que existen "los muy pobres" y "los muy ricos", con una amplia brecha entre ambos y a su vez con una amplia distribución en las franjas de los que tienen menores ingresos a los bienes. Es por esto, que estamos permanentemente sometidos a una tensión entre los que desean acceder y aquellos que no pueden caer, la presión psicológica de cada persona para alcanzar el máximo confort ineficiente, nos lleva a perder de vista nuestros objetivos y por ende no alcanzar nuestras metas.
El yo, el nosotros y el ellos, están en un equilibrio frágil, tanto más cuánto más nos alejamos del nosotros.
Ahora podemos empezar pensar en la familia, ese grupo de componentes, en especial sus integrantes humanos, complejos individualmente y mucho más desde las relaciones sociales y emocionales que les unen.
Ya no hablamos de las metas y objetivos personales, sino de objetivos y metas colectivos y personales. Cuando hay hijos, debemos pensar en la complejidad del modelo que los padres buscan para aquéllos, sino los objetivos y metas que cada uno van integrando a sus vidas en correlación con la sociedad y su devenir.
Tal vez ahora podamos comprender por qué necesitamos un plan, no sólo para nuestras vidas desde lo personal sino desde lo familiar.
Tomemos en cuenta que nuestra vida es un conjunto de proyectos simultáneos y otros temporales. Debemos definir nuestras metas y nuestros objetivos para alcanzarlos, proponernos formas de evaluar el camino de su consecución, con hechos que nos potencien y realimenten nuestro proyecto de largo alcance, nuestra familia.
Hechos que hacen a una familia saludable
Cada miembro es respetado por su individualidad y posee el mismo valor como persona.
Cada miembro es motivado a desarrollarse como un individuo único. Los miembros pueden ser diferentes uno de otro y no son presionados a conformarse.
Los padres hacen lo que dicen y son consistentes. Son buenos modelos a seguir.
La comunicación es directa, y se motiva la honestidad entre los miembros.
Se enseña a los miembros a desarrollar y expresar sus sentimientos, percepciones, necesidades, etc.
Cuando se presentan problemas, se discuten y se desarrollan soluciones.
Problemas mayores tales como alcoholismo, drogas, o abuso son reconocidos y tratados.
Los miembros pueden satisfacer sus necesidades dentro de la familia.
Los roles familiares son flexibles.
Las reglas familiares son flexibles, pero se espera responsabilidad.
La violación de los derechos o valores de otros genera la responsabilización por su comportamiento personal y sus consecuencias.
Se motiva el aprendizaje; los errores se disculpan y son vistos como parte del proceso de aprendizaje.
La familia no está completamente cerrada en sus interacciones internas, ni está completamente abierta al mundo exterior.
La familia apoya a cada miembro individual.
Los padres no son infalibles ni todo poderosos; negocian y son razonables en sus interacciones.
Hechos que evidencian una familia disfuncional
Los miembros no son respetados como individuos únicos y de igual valor que los otros miembros.
Los miembros son desalentados de ser únicos o diferentes de otros en la familia. Con frecuencia se requiere conformidad.
Los padres no dan seguimiento y son inconsistentes. No son buenos modelos a seguir.
Se desalienta tanto la comunicación como la honestidad. Prevalecen la negación y el engaño.
Cuando se presentan problemas, se mantienen escondidos, y al miembro con el problema se le avergüenza para que mantenga silencio. Los problemas mayores se niegan y de esta manera permanecen sin resolver. Se alienta a los miembros a mostrar una buena cara al mundo.
Las necesidades de los miembros no se satisfacen dentro de la familia. Se desalienta el pedir favores o satisfacer necesidades.
Los roles familiares son rígidos e inflexibles.
Las reglas familiares son rígidas y las infracciones o son ignoradas o castigadas severamente. Las respuestas son inconsistentes.
Los miembros son culpados y avergonzados continuamente; no se responsabilizan fácilmente por su comportamiento personal y sus consecuencias.
Los errores son criticados severamente. Se espera que los miembros siempre estén "en lo correcto" o "sean perfectos". No se enseña a los miembros -deben aprender solos y esperar la crítica si no hacen las cosas correctamente.
La familia es abierta en extremo en las interacciones internas de los miembros o cerrada en extremo al mundo exterior.
La familia apoya inconsistentemente a los miembros individuales; sin embargo, se espera en todo momento el apoyo individual a la familia.
Los padres son infalibles y todo poderosos. Enseñan al niño que ellos siempre están en control y no deben ser cuestionados. Los niños no tienen el derecho a no estar de acuerdo.
Empecemos por lo esencial
Reflexionemos con nuestra pareja, luego de tener claro yo mismo, qué quiero para mi vida, sobre lo que queremos para nuestras vidas, cómo nos proponemos lograrlo, cuánto tiempo necesitamos para lograr nuestros objetivos y de qué forma vamos a valorar los logros, así como cuáles van a ser nuestros comportamientos ante las fallas o el fracaso de nuestro proyecto.
A medida que nuestros hijos crecen debemos incluir sus percepciones en el proyecto de vida familiar así como sus responsabilidades en la consecución de nuestras metas. Ello incluye un presupuesto que necesariamente debe tenerse en cuenta, pero subordinado a nuestros valores y a los que queremos desarrollar en nuestra familia. Tengamos siempre presente, que vivimos en sociedad y en una cultura que se desarrolla también, que se trasmuta, que se construye a sí misma y al mismo tiempo nos condiciona, es decir, no tenemos que seguir las modas del momento en el que se vive, pero tampoco ser herméticos, por el contrario, tomar aquello que potencie nuestro proyecto familiar, pues las modas pasan pero nosotros trascendemos a esos momentos.
Esto es importante a la hora de estructurar la jerarquía de los planes de nuestro proyecto de vida, por ej. cambiar de auto, comprarnos una casa, viajar o el teléfono celular o simplemente adquirir cualquier bien, pues estas cosas no deberían alterar el logro de nuestras metas, si no han sido tomados en cuenta con anterioridad.
Definir las responsabilidades y lo que se espera de cada uno de nosotros de forma clara y coherente, es clave. Por ejemplo, así como los padres trabajan y asumen sus responsabilidades básicas en el mantenimiento familiar, los hijos asumen su compromiso de estudiar y lograr los resultados esperados en el marco de los acuerdos familiares, así como los padres asumen la responsabilidad de hacerse cargo del seguimiento de los jóvenes.
El amor no debe ser sólo una expresión de deseo, sino un hecho tangible, que nos permita contrastar permanentemente que juntos podemos ser felices.
Bibliografía anexa
Prof. Ángel Ramos.
Especialista en Curriculum y Prácticas Escolares en Contexto. Titulado en Biología por el IPA. Instructor en Gestión de Riesgos por OFDA. Practicante en consulta externa en Medicina. Coordinador latinoamericano Space Settlement Design Competition.
El mundo de la familia
El mundo de la familia es una organización que pretende potenciar la calidad de las familias, en términos de vínculos, comunicación y de estrategias de desarrollo y crecimiento personal y colectivo, en la comunidad hispana de los EE.UU.
jueves, 10 de febrero de 2011
martes, 16 de noviembre de 2010
Scholar Bullying and Ciberbullying - Intimidación y Ciberintimidación Escolar:
Una mirada hacia la víctima.
Todos los días los docentes, los directores, consejeros escolares, padres y amigos de muchos jóvenes se acercan a la escuela buscando respuestas al sufrimiento y miedo que tiene una víctima de la intimidación. Muchos casos se solucionan con intervenciones sencillas, en otros casos hay que recurrir a otros recursos externos, que incluyen a la Justicia y en otros, sencillamente la gravedad termina por dañar irreversiblemente a un niño o a un joven. La intimidación es un problema que afecta a estudiantes de todas las etnias y clases sociales, y es motivo de preocupación para múltiples actores de la sociedad, prácticamente todos los que tienen contacto con una víctima de este flagelo. También es cierto que muchas veces por ser la intimidación un problema oculto a los padres, docentes y otros adultos, no se logra dimensionar la gravedad de este problema o incluso se llega a minimizar los hechos vinculados a la intimidación.
Las principales causas que involucran a la intimidación son la apariencia personal, el estatus socioeconómico, la etnia, la religión o la condición de género (por ej. Sexualidad).
El acto de molestar o de intimidar (bullying), es todo comportamiento agresivo que sea intencional y que implique un desequilibrio de poder o de fuerzas. Con frecuencia, los actos de molestar o de intimidar (bullying) se hacen repetitivos.
La intimidación raras veces es monotípica, es decir, de un estilo: verbal, psicológica, física, cibernética, etc. La mayoría de las ocasiones el intimidador utiliza una mezcla de ellas, lo que amedrenta aún más a la víctima.
Recordemos que la intimidación no sólo es dolorosa para la víctima y su entorno, sino que el intimidador es implacable y su víctima simplemente puede llegar al aislamiento social por el temor, a no producir adecuadamente en la escuela, presentar cuadros psicosomáticos, e incluso, suicidarse.
Los intimidadores también son víctimas, en muchos casos ellos también han sido víctimas de la intimidación de adultos, abusados, maltratados psicofísicamente, sin embargo la carrera de los intimidadores, en más del 50% termina con la cárcel, o la muerte por integrar grupos delictivos organizados como las pandillas. Los intimidadores generalmente fracasan a nivel académico tempranamente, y tampoco logran relaciones saludables y positivas con otros grupos sociales. La violencia aumenta en ellos y realimenta al intimidador.
Algo importante es que no existe un estereotipo del intimidador, si bien hay características más frecuentes. Pueden ser varones o mujeres, extrovertidos o manipuladores, aparentar ser generosos, etc pero en general todos ellos les gusta dominar a los demás, son egoístas, suelen equivocarse en la toma de decisiones, no son reflexivos, no suelen compadecerse y ser empáticos, son menospreciativos de los otros, su baja autoestima los lleva al complejo de superioridad e incluso la megalomanía.
En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
Con mucha frecuencia el intimidador/a que acosa a otro compañero/a suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. La violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente, materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el mecanismo del chivo expiatorio.
Los profesores Piñuel y Zabala y Araceli Oñate han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas.2
Bloqueo social (29,3%)
Hostigamiento (20,9%)
Manipulación (19,9%)
Coacciones (17,4%)
Exclusión social (16,0%)
Intimidación (14,2%)
Agresiones (13,0%)
Amenazas (9,1%)
No todos los niños o jóvenes comunican a sus padres o maestros que son víctimas de intimidación o acoso en la escuela. Por ello es muy importante prestarle atención a los siguiente signos (tener en cuenta que su presencia no necesariamente es consecuencia de la intimidación):
No querer ir a la escuela, no querer usar el autobús escolar, no querer caminar hasta el colegio.
Evidenciar miedo, angustia, depresión, ansiedad o autoestima baja.
Regresar de la escuela con contusiones, daños físicos de cualquier índole y grado, con la mochila rota o pintada, con los libros dañados, etc.
Falta de apetito, evadir preguntas comprometidas, no querer atender el teléfono, no querer atender a la puerta, evadir las reuniones sociales.
Cansancio físico, somnolencia, etc.
Sugerencias para los estudiantes intimidados
Evitar estar sólo, en especial si el intimidador comparte los mismos espacios sociales, en especial que le acompañen amigos, presencia de un adulto, etc.
Regresar a la casa acompañado por amigos o con un grupo de conocidos, pues es uno de los momentos donde suele intimidarse preferentemente por los agresores.
Ignorar al intimidador y alejarse lo más pronto posible, pues la situación intimidatoria se volverá temporalmente más intensa. Muchos creen que esto es un acto de cobardía, pero la valentía está en no enojarse, no perder el control y en especial no realimentar a los intimidadores con esas reacciones, que son las buscadas y estimulan a los agresores. El lenguaje corporal debe acompañar tu decisión de no dejarte intimidar, por eso caminar erguido, mirando con confianza el entorno y demostrando la seguridad en las convicciones que se defienden. Recordar aquella maravillosa frase de la Odisea, cuando Héctor es perseguido por Aquiles, ambos guerreros de gran valentía, reconocidos en todo el mundo antiguo, "mientras un valiente corría, otro más valiente lo perseguía", si bien aquí el que busca "perseguir" no es el valiente, sino el que no ha logrado vivir la vida con valentía.
Evitar el enojo, es la primera reacción deseada por el intimidador. A veces la reacción inesperada desconcierta al intimidador, en especial si la situación es tomada con humor. Es importante que se canalice la ira haciendo deportes, teatro, escribiendo, etc incluso lo que se escribe puede ser importante a la hora de establecer el procesos intimidatorio.
No recurrir a la agresión física, pues no sabemos cuál será la reacción del intimidador, quienes en ocasiones portan armas o forman parte de grupos con comportamientos similares. Esto es muy importante, en especial porque en el mundo adulto, muchas veces se cree que la violencia física templa el carácter, ello no es así. Los orígenes de estos conceptos son tan antiguos como la humanidad, pero su anclaje racional está en la formación militar de los ejércitos de la antigüedad hasta la fecha, y ello responde esencialmente a la típica respuesta de marcación territorial de los animales, sobre todo en Mamíferos machos. Muchas veces la víctima termina hospitalizada, en incluso con secuelas permanentes por haber intentado usar la fuerza física como defensa.
Tomar la riendas de nuestra vidas, haciéndonos cargo y proyectándonos en el futuro, en lo que queremos lograr en nuestras vidas. Mirar más allá del presente. Para ello practicar deportes, tomar clases de yoga y meditación, aprender a tocar un instrumento o cantar, practicar juegos que requieren de pensamiento estratégico como el Ajedrez o Magic pueden ayudar a enfocarse en una vida donde el agresor de hoy, es sólo un grano de arena en la playa de lo que vendrá.
Conversar y dialogar sobre lo que ocurre, sobre los motivos, el proceso y su posible resolución con un adulto, si es en la escuela, hablar con un consejero escolar, con un maestro de confianza o con un amigo puede permitirte analizar las situaciones, comprender los hechos y encontrar soluciones. Nunca debe quedar sólo en la víctima lo que ocurre con él y el intimidador, pues ahí es cuando se complica la situación.
Confiar en los amigos auténticos, ya que ellos serán el termómetro de múltiples situaciones presentes en la intimidación, como las mentiras, que suelen circular rápidamente en las escuelas, o los rumores sobre una situación o hecho determinado que involucra al intimidado. Serán estos amigos los que ratificarán la falsedad de los mismos, y esto traerá alivio y paz a la víctima, pues en ocasiones siente que nadie cree en él/ella. Alentará su visión optimista y madura de las relaciones interpersonales, complejas y dinámicas ciento por ciento.
Recurrir a los padres, explicándoles cabalmente lo ocurre, tratando de no omitir detalles. Contarles si ya han buscado ayuda en adultos de la escuela o en amigos, y cuáles han sido sus respuestas. Seguramente los padres recurrirán a meditar y a decidir cabalmente los pasos a seguir.
Si la situación se sale de control, o no se encuentran las respuestas buscadas, se puede recurrir siempre al 911 o ingresar al website www.stopbullyingnow.hrsa.gov o www.GobiernoUSA.gov donde se encuentra mucha información al respecto y se puede denunciar la situación.
Otras veces los padres, por desconocimiento o desesperación pueden tomar medidas o ejecutar acciones contraproducentes contra el hijo/a intimidado. He aquí algunas de las sugerencias más sencillas de llevar a cabo:
No tener reacciones exageradas, melodramáticas e impulsivas de la situación. Ello simplemente incrementa la inseguridad y el temor en la víctima, otras veces evitará decir lo que ocurre por temor a las reacciones desmedidas de los padres.
Generar el ambiente confortable, seguro y afectuoso que permita dialogar sobre lo que ocurre con él, intentar descubrir e identificar los componentes del proceso intimidatorio. Evitar la reacción casi natural de sobreprotección hacia el hijo o hija, ya que esto también es un obstáculo a la hora de compartir la vivencia del niño o joven. La racionalidad debe estar al servicio de la situación y no la pasión.
Es muy importante que los padres asuman su rol y compromiso con lo que pasa con sus hijos, y por eso debe reportarse a la escuela lo que acontece, confiando en que los técnicos del colegio encontrarán la mejor forma de solucionar o mitigar el problema. Tener reuniones frecuentes con los consejeros escolares, con la dirección, los docentes es otra forma de mirar más allá de lo evidente.
Nunca culpar o responsabilizar al estudiante por ser la víctima, sino todo lo contrario. Es como encontrar a una mujer violada responsable de lo que le ocurrió por llevar una falda muy corta.
No contactar a los padres del estudiante del hijo/a, y de querer advertir de lo que acontece, previamente habiendo hablado en la escuela, hacerlo por escrito, pues muchas veces las reacciones de los padres del intimidador explican los comportamientos del agresor.
La ciberintimidación, ha sido definida como "un acto agresivo e intencional encabezado por un grupo o individuo usando formas electrónicas de contacto, en forma repetida y en el tiempo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente" (Smith et al.)
Más del 60% de los ciberintimidados han sido intimidados y más del 60% de los ciberintimidadores ha intimidado.
Los niños y jóvenes pueden ciberintimidar a través de:
Correos electrónicos,
Mensajes instantáneos,
Mensajes de texto o imágenes digitales enviadas a través de teléfonos celulares,
Sitios de redes sociales
Páginas Web,
Web logs (blogs),
Salas de charla (chat) o foros de debate, y
Otras tecnologías electrónicas.
El molestar o intimidar (bullying) a través de mensajería instantánea parece ser particularmente predominante (Dehue et al., 2008; Kowalski et al., 2008).
El 45% de los pre-adolescentes y el 30% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en la escuela.
El 44% de los pre-adolescentes y el 70% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en casa.
El 34% de los pre-adolescentes y el 25% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en la casa de un amigo(a).
Reacciones de los niños a la "ciber-intimidación"
La mayoría de los adolescentes (el 60% de los varones y el 70% de las niñas) considera a las molestias o intimidaciones electrónicas como un problema grave y sienten que deberían existir reglas más estrictas sobre el tema (el 70% de los varones y el 80% de las niñas) (Cox Communications, 2009).
Según una encuesta telefónica entre pre-adolescentes y adolescentes (Fight Crime: Invest in Kids, 2006):
Los efectos de la ciberintimidación en niños no ha sido aún estudio de investigaciones profundas, más allá de ello, se evidencia que aquellos niños ciberintimidades no quieren ir a la escuela y se muestran preocupados y tristes, en ocasiones lloran por alteraciones sencillas del ambiente socioemocional.
En contraste, los estudios más profusos realizados en la educación media, demostraron que los estudiantes ciberintimidades tienen los índices más bajos de rendimiento escolar, los índices más altos de fracaso escolar, de inasistencias, de ansiedad y depresión.
A diferencia de la intimidación escolar, esta forma no diferencia entre el día y la noche, como tampoco los espacios sociales (casa, escuela, etc), a su vez, como consisten en mensajes de texto o imágenes en las diferentes redes sociales (facebook, twitter, myspace, etc), se dispersan rápidamente en la red, no olvidemos que en general son anónimos e incluso difíciles de identificar su procedencia.
Recomendaciones para padres:
Mantener las computadores con acceso a internet fuera de los dormitorios.
Dialogar permanentemente con sus hijos sobre las actividades y vínculos que desarrollan en internet.
Analice con ellos distintos tipos de ciberintimidación, comente sobre cómo los ciberintimidadores actúan y cómo se sienten las víctimas, en especial el temor que les genera o la vergüenza por lo que no quieren hablar con otros.
No los amenace con quitarles el acceso a internet o las computadoras o los teléfonos celulares, pues esto simplemente hace que se recluyan en su problema.
Converse sobre si conoce otros estudiantes que estén siendo ciberintimidados, para que pueda hablar con sus compañeros o pedir la participación de un consejero escolar o incluso que Ud pueda hablar con el niño/a cibertintimidado/a para luego concertar una reunión con los padres de la víctima.
Instale programas de filtro y de rastreo para revisar las comunicaciones de sus hijos, dialogando con ellos que si bien la privacidad de ellos es muy importante, más lo es su seguridad.
En caso de que su hijo esté siendo ciberintimidado/a:
Recuérdele no responder al ciberintimidador.
No borre los mensajes o imágenes, son pruebas para ser usadas en la corte.
Procure rastrear al ciberintimidador, pues cada computadora o dispositivo que usa internet tiene un ISP (proveedor de servicios de internet) que puede identificar la fuente de procedencia.
Recurra a la policía para que pueda rastrear al ciberintimidador.
Comuníquese con su escuela. Si la ciberintimidación está ocurriendo a través del sistema de Internet de su distrito escolar, los administradores escolares tienen la obligación de intervenir. Aún cuando la ciberintimidación esté ocurriendo fuera del campus, informe a sus administradores escolares del problema.
Si usted decide comunicarse con los padres del/a ciberintimidador/a, hágalo por escrito, ya que en ocasiones estos padres pueden reaccionar mal, recuerde presentar una prueba.
Considere contactar a un abogado en casos de ciberintimidación grave. En algunas circunstancias, el derecho civil les permite a las víctimas demandar a una persona que molesta o intimida y a sus padres a fin de recuperar los daños.
Bibliografía de consulta:
Agatston, P. W., Kowalski, R. y Limber, S. (2007). Opiniones de los estudiantes sobre "ciber-intimidación" [Students’ perspectives on cyber bullying]. Boletín sobre la salud del adolescente [Journal of Adolescent Health], 41, S59-S60.
Cox Communications (2009). Encuesta sobre seguridad electrónica e inalámbrica para adolescentes: "ciber-intimidación", "sexting" y controles de padres. [Teen online & wireless safety survey: Cyberbullying, sexting, and parental controls] www.cox.com/takecharge/safe_teens_2009/media/2009_teen_survey_internet_and_wireless_safety.pdf
Fight Crime: Invest in Kids (2006). "Ciber-intimidador" pre-adolescente www.fightcrime.org/cyberbullying/cyberbullyingpreteen.pdf
Fight Crime: Invest in Kids (2006). "Ciber-intimidador" adolescente. www.fightcrime.org/cyberbullying/cyberbullyingteen.pdf
Kowalski, R. M., Limber, S. P., y Agatston, P. W. (2008). "Ciber-intimidación": molestias o intimidaciones en la era digital [Cyber bullying: Bullying in the digital age] Malden, MA: Blackwell.
Pew Internet & American Life Project (2007). www.pewinternet.org/~/media/Files/Reports/2007/PIP%20Cyberbullying%20Memo.pdf.pdf
Piñuel, I. y Oñate, A. (2006) "Test AVE, Acoso y Violencia Escolar, Madrid 2006, TEA Ediciones.
Smith, P. K., Mahdavi, J., Carvalho, M., Fisher, S., Russell, S., y Tippett, N. (2008). “Ciber-intimidación": Su naturaleza e impacto en los alumnos de escuela secundaria. [Cyberbullying: Its nature and impact in secondary school pupils]. Boletín de Psicología y Psiquiatría Infantil [Journal of Child Psychology and Psychiatry], 49, 376-385.
Prof. Ángel Ramos.
Egresado en Ciencias Biológicas. Especialista en Curriculum y Prácticas Escolares. Diplomado en Ética y Responsabidad Social en las Universidades. Diplomado en Alimentación y Nutrición escolar. Instructor en Gestión de Riesgos y Desastres.
Se desempeña como Director del Liceo "Eduardo Víctor Haedo" y como Coordinador Académico del Universitario Gastronómico de Punta del Este, Uruguay.CopiedImage.png
Una mirada hacia la víctima.
Todos los días los docentes, los directores, consejeros escolares, padres y amigos de muchos jóvenes se acercan a la escuela buscando respuestas al sufrimiento y miedo que tiene una víctima de la intimidación. Muchos casos se solucionan con intervenciones sencillas, en otros casos hay que recurrir a otros recursos externos, que incluyen a la Justicia y en otros, sencillamente la gravedad termina por dañar irreversiblemente a un niño o a un joven. La intimidación es un problema que afecta a estudiantes de todas las etnias y clases sociales, y es motivo de preocupación para múltiples actores de la sociedad, prácticamente todos los que tienen contacto con una víctima de este flagelo. También es cierto que muchas veces por ser la intimidación un problema oculto a los padres, docentes y otros adultos, no se logra dimensionar la gravedad de este problema o incluso se llega a minimizar los hechos vinculados a la intimidación.
Las principales causas que involucran a la intimidación son la apariencia personal, el estatus socioeconómico, la etnia, la religión o la condición de género (por ej. Sexualidad).
El acto de molestar o de intimidar (bullying), es todo comportamiento agresivo que sea intencional y que implique un desequilibrio de poder o de fuerzas. Con frecuencia, los actos de molestar o de intimidar (bullying) se hacen repetitivos.
La intimidación raras veces es monotípica, es decir, de un estilo: verbal, psicológica, física, cibernética, etc. La mayoría de las ocasiones el intimidador utiliza una mezcla de ellas, lo que amedrenta aún más a la víctima.
Recordemos que la intimidación no sólo es dolorosa para la víctima y su entorno, sino que el intimidador es implacable y su víctima simplemente puede llegar al aislamiento social por el temor, a no producir adecuadamente en la escuela, presentar cuadros psicosomáticos, e incluso, suicidarse.
Los intimidadores también son víctimas, en muchos casos ellos también han sido víctimas de la intimidación de adultos, abusados, maltratados psicofísicamente, sin embargo la carrera de los intimidadores, en más del 50% termina con la cárcel, o la muerte por integrar grupos delictivos organizados como las pandillas. Los intimidadores generalmente fracasan a nivel académico tempranamente, y tampoco logran relaciones saludables y positivas con otros grupos sociales. La violencia aumenta en ellos y realimenta al intimidador.
Algo importante es que no existe un estereotipo del intimidador, si bien hay características más frecuentes. Pueden ser varones o mujeres, extrovertidos o manipuladores, aparentar ser generosos, etc pero en general todos ellos les gusta dominar a los demás, son egoístas, suelen equivocarse en la toma de decisiones, no son reflexivos, no suelen compadecerse y ser empáticos, son menospreciativos de los otros, su baja autoestima los lleva al complejo de superioridad e incluso la megalomanía.
En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
Con mucha frecuencia el intimidador/a que acosa a otro compañero/a suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. La violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente, materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el mecanismo del chivo expiatorio.
Los profesores Piñuel y Zabala y Araceli Oñate han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas.2
Bloqueo social (29,3%)
Hostigamiento (20,9%)
Manipulación (19,9%)
Coacciones (17,4%)
Exclusión social (16,0%)
Intimidación (14,2%)
Agresiones (13,0%)
Amenazas (9,1%)
No todos los niños o jóvenes comunican a sus padres o maestros que son víctimas de intimidación o acoso en la escuela. Por ello es muy importante prestarle atención a los siguiente signos (tener en cuenta que su presencia no necesariamente es consecuencia de la intimidación):
No querer ir a la escuela, no querer usar el autobús escolar, no querer caminar hasta el colegio.
Evidenciar miedo, angustia, depresión, ansiedad o autoestima baja.
Regresar de la escuela con contusiones, daños físicos de cualquier índole y grado, con la mochila rota o pintada, con los libros dañados, etc.
Falta de apetito, evadir preguntas comprometidas, no querer atender el teléfono, no querer atender a la puerta, evadir las reuniones sociales.
Cansancio físico, somnolencia, etc.
Sugerencias para los estudiantes intimidados
Evitar estar sólo, en especial si el intimidador comparte los mismos espacios sociales, en especial que le acompañen amigos, presencia de un adulto, etc.
Regresar a la casa acompañado por amigos o con un grupo de conocidos, pues es uno de los momentos donde suele intimidarse preferentemente por los agresores.
Ignorar al intimidador y alejarse lo más pronto posible, pues la situación intimidatoria se volverá temporalmente más intensa. Muchos creen que esto es un acto de cobardía, pero la valentía está en no enojarse, no perder el control y en especial no realimentar a los intimidadores con esas reacciones, que son las buscadas y estimulan a los agresores. El lenguaje corporal debe acompañar tu decisión de no dejarte intimidar, por eso caminar erguido, mirando con confianza el entorno y demostrando la seguridad en las convicciones que se defienden. Recordar aquella maravillosa frase de la Odisea, cuando Héctor es perseguido por Aquiles, ambos guerreros de gran valentía, reconocidos en todo el mundo antiguo, "mientras un valiente corría, otro más valiente lo perseguía", si bien aquí el que busca "perseguir" no es el valiente, sino el que no ha logrado vivir la vida con valentía.
Evitar el enojo, es la primera reacción deseada por el intimidador. A veces la reacción inesperada desconcierta al intimidador, en especial si la situación es tomada con humor. Es importante que se canalice la ira haciendo deportes, teatro, escribiendo, etc incluso lo que se escribe puede ser importante a la hora de establecer el procesos intimidatorio.
No recurrir a la agresión física, pues no sabemos cuál será la reacción del intimidador, quienes en ocasiones portan armas o forman parte de grupos con comportamientos similares. Esto es muy importante, en especial porque en el mundo adulto, muchas veces se cree que la violencia física templa el carácter, ello no es así. Los orígenes de estos conceptos son tan antiguos como la humanidad, pero su anclaje racional está en la formación militar de los ejércitos de la antigüedad hasta la fecha, y ello responde esencialmente a la típica respuesta de marcación territorial de los animales, sobre todo en Mamíferos machos. Muchas veces la víctima termina hospitalizada, en incluso con secuelas permanentes por haber intentado usar la fuerza física como defensa.
Tomar la riendas de nuestra vidas, haciéndonos cargo y proyectándonos en el futuro, en lo que queremos lograr en nuestras vidas. Mirar más allá del presente. Para ello practicar deportes, tomar clases de yoga y meditación, aprender a tocar un instrumento o cantar, practicar juegos que requieren de pensamiento estratégico como el Ajedrez o Magic pueden ayudar a enfocarse en una vida donde el agresor de hoy, es sólo un grano de arena en la playa de lo que vendrá.
Conversar y dialogar sobre lo que ocurre, sobre los motivos, el proceso y su posible resolución con un adulto, si es en la escuela, hablar con un consejero escolar, con un maestro de confianza o con un amigo puede permitirte analizar las situaciones, comprender los hechos y encontrar soluciones. Nunca debe quedar sólo en la víctima lo que ocurre con él y el intimidador, pues ahí es cuando se complica la situación.
Confiar en los amigos auténticos, ya que ellos serán el termómetro de múltiples situaciones presentes en la intimidación, como las mentiras, que suelen circular rápidamente en las escuelas, o los rumores sobre una situación o hecho determinado que involucra al intimidado. Serán estos amigos los que ratificarán la falsedad de los mismos, y esto traerá alivio y paz a la víctima, pues en ocasiones siente que nadie cree en él/ella. Alentará su visión optimista y madura de las relaciones interpersonales, complejas y dinámicas ciento por ciento.
Recurrir a los padres, explicándoles cabalmente lo ocurre, tratando de no omitir detalles. Contarles si ya han buscado ayuda en adultos de la escuela o en amigos, y cuáles han sido sus respuestas. Seguramente los padres recurrirán a meditar y a decidir cabalmente los pasos a seguir.
Si la situación se sale de control, o no se encuentran las respuestas buscadas, se puede recurrir siempre al 911 o ingresar al website www.stopbullyingnow.hrsa.gov o www.GobiernoUSA.gov donde se encuentra mucha información al respecto y se puede denunciar la situación.
Otras veces los padres, por desconocimiento o desesperación pueden tomar medidas o ejecutar acciones contraproducentes contra el hijo/a intimidado. He aquí algunas de las sugerencias más sencillas de llevar a cabo:
No tener reacciones exageradas, melodramáticas e impulsivas de la situación. Ello simplemente incrementa la inseguridad y el temor en la víctima, otras veces evitará decir lo que ocurre por temor a las reacciones desmedidas de los padres.
Generar el ambiente confortable, seguro y afectuoso que permita dialogar sobre lo que ocurre con él, intentar descubrir e identificar los componentes del proceso intimidatorio. Evitar la reacción casi natural de sobreprotección hacia el hijo o hija, ya que esto también es un obstáculo a la hora de compartir la vivencia del niño o joven. La racionalidad debe estar al servicio de la situación y no la pasión.
Es muy importante que los padres asuman su rol y compromiso con lo que pasa con sus hijos, y por eso debe reportarse a la escuela lo que acontece, confiando en que los técnicos del colegio encontrarán la mejor forma de solucionar o mitigar el problema. Tener reuniones frecuentes con los consejeros escolares, con la dirección, los docentes es otra forma de mirar más allá de lo evidente.
Nunca culpar o responsabilizar al estudiante por ser la víctima, sino todo lo contrario. Es como encontrar a una mujer violada responsable de lo que le ocurrió por llevar una falda muy corta.
No contactar a los padres del estudiante del hijo/a, y de querer advertir de lo que acontece, previamente habiendo hablado en la escuela, hacerlo por escrito, pues muchas veces las reacciones de los padres del intimidador explican los comportamientos del agresor.
La ciberintimidación, ha sido definida como "un acto agresivo e intencional encabezado por un grupo o individuo usando formas electrónicas de contacto, en forma repetida y en el tiempo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente" (Smith et al.)
Más del 60% de los ciberintimidados han sido intimidados y más del 60% de los ciberintimidadores ha intimidado.
Los niños y jóvenes pueden ciberintimidar a través de:
Correos electrónicos,
Mensajes instantáneos,
Mensajes de texto o imágenes digitales enviadas a través de teléfonos celulares,
Sitios de redes sociales
Páginas Web,
Web logs (blogs),
Salas de charla (chat) o foros de debate, y
Otras tecnologías electrónicas.
El molestar o intimidar (bullying) a través de mensajería instantánea parece ser particularmente predominante (Dehue et al., 2008; Kowalski et al., 2008).
El 45% de los pre-adolescentes y el 30% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en la escuela.
El 44% de los pre-adolescentes y el 70% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en casa.
El 34% de los pre-adolescentes y el 25% de los adolescentes que habían sido "ciber-intimidados" recibieron los mensajes estando en la casa de un amigo(a).
Reacciones de los niños a la "ciber-intimidación"
La mayoría de los adolescentes (el 60% de los varones y el 70% de las niñas) considera a las molestias o intimidaciones electrónicas como un problema grave y sienten que deberían existir reglas más estrictas sobre el tema (el 70% de los varones y el 80% de las niñas) (Cox Communications, 2009).
Según una encuesta telefónica entre pre-adolescentes y adolescentes (Fight Crime: Invest in Kids, 2006):
Los efectos de la ciberintimidación en niños no ha sido aún estudio de investigaciones profundas, más allá de ello, se evidencia que aquellos niños ciberintimidades no quieren ir a la escuela y se muestran preocupados y tristes, en ocasiones lloran por alteraciones sencillas del ambiente socioemocional.
En contraste, los estudios más profusos realizados en la educación media, demostraron que los estudiantes ciberintimidades tienen los índices más bajos de rendimiento escolar, los índices más altos de fracaso escolar, de inasistencias, de ansiedad y depresión.
A diferencia de la intimidación escolar, esta forma no diferencia entre el día y la noche, como tampoco los espacios sociales (casa, escuela, etc), a su vez, como consisten en mensajes de texto o imágenes en las diferentes redes sociales (facebook, twitter, myspace, etc), se dispersan rápidamente en la red, no olvidemos que en general son anónimos e incluso difíciles de identificar su procedencia.
Recomendaciones para padres:
Mantener las computadores con acceso a internet fuera de los dormitorios.
Dialogar permanentemente con sus hijos sobre las actividades y vínculos que desarrollan en internet.
Analice con ellos distintos tipos de ciberintimidación, comente sobre cómo los ciberintimidadores actúan y cómo se sienten las víctimas, en especial el temor que les genera o la vergüenza por lo que no quieren hablar con otros.
No los amenace con quitarles el acceso a internet o las computadoras o los teléfonos celulares, pues esto simplemente hace que se recluyan en su problema.
Converse sobre si conoce otros estudiantes que estén siendo ciberintimidados, para que pueda hablar con sus compañeros o pedir la participación de un consejero escolar o incluso que Ud pueda hablar con el niño/a cibertintimidado/a para luego concertar una reunión con los padres de la víctima.
Instale programas de filtro y de rastreo para revisar las comunicaciones de sus hijos, dialogando con ellos que si bien la privacidad de ellos es muy importante, más lo es su seguridad.
En caso de que su hijo esté siendo ciberintimidado/a:
Recuérdele no responder al ciberintimidador.
No borre los mensajes o imágenes, son pruebas para ser usadas en la corte.
Procure rastrear al ciberintimidador, pues cada computadora o dispositivo que usa internet tiene un ISP (proveedor de servicios de internet) que puede identificar la fuente de procedencia.
Recurra a la policía para que pueda rastrear al ciberintimidador.
Comuníquese con su escuela. Si la ciberintimidación está ocurriendo a través del sistema de Internet de su distrito escolar, los administradores escolares tienen la obligación de intervenir. Aún cuando la ciberintimidación esté ocurriendo fuera del campus, informe a sus administradores escolares del problema.
Si usted decide comunicarse con los padres del/a ciberintimidador/a, hágalo por escrito, ya que en ocasiones estos padres pueden reaccionar mal, recuerde presentar una prueba.
Considere contactar a un abogado en casos de ciberintimidación grave. En algunas circunstancias, el derecho civil les permite a las víctimas demandar a una persona que molesta o intimida y a sus padres a fin de recuperar los daños.
Bibliografía de consulta:
Agatston, P. W., Kowalski, R. y Limber, S. (2007). Opiniones de los estudiantes sobre "ciber-intimidación" [Students’ perspectives on cyber bullying]. Boletín sobre la salud del adolescente [Journal of Adolescent Health], 41, S59-S60.
Cox Communications (2009). Encuesta sobre seguridad electrónica e inalámbrica para adolescentes: "ciber-intimidación", "sexting" y controles de padres. [Teen online & wireless safety survey: Cyberbullying, sexting, and parental controls] www.cox.com/takecharge/safe_teens_2009/media/2009_teen_survey_internet_and_wireless_safety.pdf
Fight Crime: Invest in Kids (2006). "Ciber-intimidador" pre-adolescente www.fightcrime.org/cyberbullying/cyberbullyingpreteen.pdf
Fight Crime: Invest in Kids (2006). "Ciber-intimidador" adolescente. www.fightcrime.org/cyberbullying/cyberbullyingteen.pdf
Kowalski, R. M., Limber, S. P., y Agatston, P. W. (2008). "Ciber-intimidación": molestias o intimidaciones en la era digital [Cyber bullying: Bullying in the digital age] Malden, MA: Blackwell.
Pew Internet & American Life Project (2007). www.pewinternet.org/~/media/Files/Reports/2007/PIP%20Cyberbullying%20Memo.pdf.pdf
Piñuel, I. y Oñate, A. (2006) "Test AVE, Acoso y Violencia Escolar, Madrid 2006, TEA Ediciones.
Smith, P. K., Mahdavi, J., Carvalho, M., Fisher, S., Russell, S., y Tippett, N. (2008). “Ciber-intimidación": Su naturaleza e impacto en los alumnos de escuela secundaria. [Cyberbullying: Its nature and impact in secondary school pupils]. Boletín de Psicología y Psiquiatría Infantil [Journal of Child Psychology and Psychiatry], 49, 376-385.
Prof. Ángel Ramos.
Egresado en Ciencias Biológicas. Especialista en Curriculum y Prácticas Escolares. Diplomado en Ética y Responsabidad Social en las Universidades. Diplomado en Alimentación y Nutrición escolar. Instructor en Gestión de Riesgos y Desastres.
Se desempeña como Director del Liceo "Eduardo Víctor Haedo" y como Coordinador Académico del Universitario Gastronómico de Punta del Este, Uruguay.CopiedImage.png
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