jueves, 10 de febrero de 2011

Familias saludables

Una familia saludable como meta


Es condición necesaria antes de comenzar nuestro tema, el abordaje del sustento de cualquier familia, es decir, la persona.
Se define a una persona sana, como aquella que logra un equilibrio entre el buen funcionamiento de su cuerpo, de su psiquis y de su vinculación con los que le rodean, en un ambiente cuyo impacto antrópico permite el ajuste necesario para recomponerse, con alcance a los recursos suficientes para su desarrollo. Como vemos, no hablamos de ausencia de enfermedad en ningún momento, tampoco hablamos de recursos económicos, sino de la relación equilibrada entre todo aquello que nos acerca a que nuestro cuerpo no sea maltratado, que podamos acceder a los bienes necesarios para alcanzar metas que no atenten contra el ambiente, incluidos nuestros pares.
En una sociedad, donde habitualmente lo que prevalece como valor supremo es el exceso, en especial del consumo y de los accesos a los bienes materiales, los que sumados a lo largo de la historia representan la depredación equivalente a más de 3 planeta Tierra, demuestra no sólo la capacidad resiliente de nuestro planeta sino la inequidad de su distribución. Este hecho hace que cuando hablamos de distribución de la riqueza, encontremos que existen "los muy pobres" y "los muy ricos", con una amplia brecha entre ambos y a su vez con una amplia distribución en las franjas de los que tienen menores ingresos a los bienes. Es por esto, que estamos permanentemente sometidos a una tensión entre los que desean acceder y aquellos que no pueden caer, la presión psicológica de cada persona para alcanzar el máximo confort ineficiente, nos lleva a perder de vista nuestros objetivos y por ende no alcanzar nuestras metas.

El yo, el nosotros y el ellos, están en un equilibrio frágil, tanto más cuánto más nos alejamos del nosotros.

Ahora podemos empezar pensar en la familia, ese grupo de componentes, en especial sus integrantes humanos, complejos individualmente y mucho más desde las relaciones sociales y emocionales que les unen.
Ya no hablamos de las metas y objetivos personales, sino de objetivos y metas colectivos y personales. Cuando hay hijos, debemos pensar en la complejidad del modelo que los padres buscan para aquéllos, sino los objetivos y metas que cada uno van integrando a sus vidas en correlación con la sociedad y su devenir.
Tal vez ahora podamos comprender por qué necesitamos un plan, no sólo para nuestras vidas desde lo personal sino desde lo familiar.

Tomemos en cuenta que nuestra vida es un conjunto de proyectos simultáneos y otros temporales. Debemos definir nuestras metas y nuestros objetivos para alcanzarlos, proponernos formas de evaluar el camino de su consecución, con hechos que nos potencien y realimenten nuestro proyecto de largo alcance, nuestra familia.

Hechos que hacen a una familia saludable

Cada miembro es respetado por su individualidad y posee el mismo valor como persona.
Cada miembro es motivado a desarrollarse como un individuo único. Los miembros pueden ser diferentes uno de otro y no son presionados a conformarse.
Los padres hacen lo que dicen y son consistentes.  Son buenos modelos a seguir.
La comunicación es directa, y se motiva la honestidad entre los miembros.
Se enseña a los miembros a desarrollar y expresar sus sentimientos, percepciones, necesidades, etc.
Cuando se presentan problemas, se discuten y se desarrollan soluciones.
Problemas mayores tales como alcoholismo, drogas, o abuso son reconocidos y tratados.
Los miembros pueden satisfacer sus necesidades dentro de la familia.
Los roles familiares son flexibles.
Las reglas familiares son flexibles, pero se espera responsabilidad.
La violación de los derechos o valores de otros genera la responsabilización por su comportamiento personal y sus consecuencias.
Se motiva el aprendizaje; los errores se disculpan y son vistos como parte del proceso de aprendizaje.
La familia no está completamente cerrada en sus interacciones internas, ni está completamente abierta al mundo exterior.
La familia apoya a cada miembro individual.
Los padres no son infalibles ni todo poderosos; negocian y son razonables en sus interacciones.

Hechos que evidencian una familia disfuncional

Los miembros no son respetados como individuos únicos y de igual valor que los otros miembros.
Los miembros son desalentados de ser únicos o diferentes de otros en la familia. Con frecuencia se requiere conformidad.
Los padres no dan seguimiento y son inconsistentes. No son buenos modelos a seguir.
Se desalienta tanto la comunicación como la honestidad. Prevalecen la negación y el engaño.
Cuando se presentan problemas, se mantienen escondidos, y al miembro con el problema se le avergüenza para que mantenga silencio. Los problemas mayores se niegan y de esta manera permanecen sin resolver. Se alienta a los miembros a mostrar una buena cara al mundo.
Las necesidades de los miembros no se satisfacen dentro de la familia. Se desalienta el pedir favores o satisfacer necesidades.
Los roles familiares son rígidos e inflexibles.
Las reglas familiares son rígidas y las infracciones o son ignoradas o castigadas severamente. Las respuestas son inconsistentes.
Los miembros son culpados y avergonzados continuamente; no se responsabilizan fácilmente por su comportamiento personal y sus consecuencias.
Los errores son criticados severamente. Se espera que los miembros siempre estén "en lo correcto" o "sean perfectos". No se enseña a los miembros -deben aprender solos y esperar la crítica si no hacen las cosas correctamente.
La familia es abierta en extremo en las interacciones internas de los miembros o cerrada en extremo al mundo exterior.
La familia apoya inconsistentemente a los miembros individuales; sin embargo, se espera en todo momento el apoyo individual a la familia.
Los padres son infalibles y todo poderosos. Enseñan al niño que ellos siempre están en control y no deben ser cuestionados. Los niños no tienen el derecho a no estar de acuerdo.

Empecemos por lo esencial

Reflexionemos con nuestra pareja, luego de tener claro yo mismo, qué quiero para mi vida, sobre lo que queremos para nuestras vidas, cómo nos proponemos lograrlo, cuánto tiempo necesitamos para lograr nuestros objetivos y de qué forma vamos a valorar los logros, así como cuáles van a ser nuestros comportamientos ante las fallas o el fracaso de nuestro proyecto.
A medida que nuestros hijos crecen debemos incluir sus percepciones en el proyecto de vida familiar así como sus responsabilidades en la consecución de nuestras metas. Ello incluye un presupuesto que necesariamente debe tenerse en cuenta, pero subordinado a nuestros valores y a los que queremos desarrollar en nuestra familia. Tengamos siempre presente, que vivimos en sociedad y en una cultura que se desarrolla también, que se trasmuta, que se construye a sí misma y al mismo tiempo nos condiciona, es decir, no tenemos que seguir las modas del momento en el que se vive, pero tampoco ser herméticos, por el contrario, tomar aquello que potencie nuestro proyecto familiar, pues las modas pasan pero nosotros trascendemos a esos momentos.
Esto es importante a la hora de estructurar la jerarquía de los planes de nuestro proyecto de vida, por ej. cambiar de auto, comprarnos una casa, viajar o el teléfono celular o simplemente adquirir cualquier bien, pues estas cosas no deberían alterar el logro de nuestras metas, si no han sido tomados en cuenta con anterioridad.
Definir las responsabilidades y lo que se espera de cada uno de nosotros de forma clara y coherente, es clave. Por ejemplo, así como los padres trabajan y asumen sus responsabilidades básicas en el mantenimiento familiar, los hijos asumen su compromiso de estudiar y lograr los resultados esperados en el marco de los acuerdos familiares, así como los padres asumen la responsabilidad de hacerse cargo del seguimiento de los jóvenes.
El amor no debe ser sólo una expresión de deseo, sino un hecho tangible, que nos permita contrastar permanentemente que juntos podemos ser felices.

Bibliografía anexa

Prof. Ángel Ramos.
Especialista en Curriculum y Prácticas Escolares en Contexto. Titulado en Biología por el IPA. Instructor en Gestión de Riesgos por OFDA. Practicante en consulta externa en Medicina. Coordinador latinoamericano Space Settlement Design Competition.